¿Qué es el alegato final?
Es la actuación de cierre, se arma la prueba practicada, evalúa la evidencia, saca a relucir las deficiencias de la contraparte y expone los motivos por los cuales su tesis debe primar sobre la de su contradictor. Es el momento donde el abogado estructura los principales hechos de la audiencia y se ocupa de explicarle al juez como ha probado su teoría del caso y por qué la contraparte no lo hizo. Se trata del ejercicio persuasivo por excelencia, de hecho es el único momento en que es legítimo que el abogado saque conclusiones.
¿Qué tan relevante es el alegato final?
Existen dos posturas opuestas: la primera, sostenida principalmente por quienes tienen una alta confianza en el poder del discurso y algunos abogados poco preparados que piensan que el juicio se gana en el alegato final, si esa creencia fuera cierta la calidad de la justicia estaría en duda, porque en esta fase no se introduce la evidencia. La posición inversa suele ser seguida por los procesalistas y quienes teorizan sobre las distintas etapas procesales del juicio, tienden a restarle relevancia porque afirman que el juicio se gana en la prueba. Ninguna de las opciones es correcta, negar el impacto que tiene la presentación de cierre en controversias disputadas es ingenuo, al igual que creer que un buen alegato final prima sobre un caso sólido. Sin embargo, si las partes han actuado de manera seria, se entiende que los conflictos que llegan a juicio por regla general deberían ser balanceados, así que no es correcto subestimar esta oportunidad procesal.
¿Cómo se practica un alegato final?
Al igual que todas las actuaciones la realización de alegatos finales tiene sus propias herramientas, tales como: el uso de preguntas retóricas, hacer «hablar a la prueba», reiterar frases claves, uso de slogan y el empleo de la ironía.
The Accused, Jonathan Kaplan (Director), Paramount Pictures (Productora), Estados Unidos, 1988.
Las últimas palabras son fundamentales, porque son las que quedan retumbando en los oídos del juzgador. Así como se puso énfasis en la relevancia de la frase introductoria en el alegato inicial, al menos son igual de relevante la forma como se concluye. Es recomendable tener trabajada la herramienta de cierre.
The Accused, Jonathan Kaplan (Director), Paramount Pictures (Productora), Estados Unidos, 1988.
Una última herramienta que permite observar este video es el uso de un «slogan», la frase «es nada» es adoptada por la abogada durante todo su discurso
Herramientas
Hacer hablar a la prueba
Existe una diferencia relevante entre un discurso de un abogado de parte y lo que dice la prueba. Los dos alegatos de la película «Acusados» muestran lo efectivo que es demostrar al juzgador que el discurso esta elaborado sobre la evidencia que acaba de presenciar, su ejecución consiste en citar palabras concretas o introducir resúmenes del contenido del testimonio de testigos y peritos. Por eso a esta estrategia también se la conoce como uso de frases textuales.
Lenguaje directo
Si la idea es vender que el alegato se basa en lo que ha dicho la prueba es interesante utilizar un tipo de léxico que omita cualquier comentario o interpretación. Si se aplicaría esta técnica a un extracto del primer alegato de «Acusados» se puede armar frases como las siguientes: «Su amante Larry: es una mujer fácil. Cantinero Jessy: estaba tan borracha que casi no podía andar, su amiga Saly: Sarah dijo debería llevarlo hasta mi casa y follármelo delante de mi novio». Como se puede ver el citar la fuente y sus palabras exactas es un instrumento que sirve para destacar la rigurosidad y precisión con que se actúa, es una estrategia que aumenta el impacto del método de «hacer hablar a la prueba».
Utilización de etiquetas
Las palabras crean realidades por tanto deben ser estratégicamente elegidas. Por ejemplo, ¿qué pasaría si un abogado defensor utiliza el calificativo de «acusado» para su propio cliente?, este es un calificativo compatible con el objetivo de despersonalizarlo propio de su contraparte por ello es que suena mal. Desde la óptica contraria en la película «Acusados» la fiscal en su alegato quiere generar empatía con la víctima utiliza una denominación que la individualiza «Sarah Tobias». Esta misma lógica es utilizable para múltiples elementos del caso.
Reiteración de una frase
Consiste en tomar una frase que se quiere dejar en la mente del juzgador y repetirla. La idea es cincelarla en su cabeza, su potencial se centra en la consecución de la meta de destacar proposiciones tácticas . Por ejemplo en el último contraexamen de «Acusados» es evidente com consigue resaltar la fiscal su punto cuando dice: «Sarah Tobias fue violada y violada y violada»,.
Slogan
Esta técnica combina las analizadas en los dos puntos anteriores, toma una frase estratégicamente elegida, le convierte en una «etiqueta comercial» y la reitera durante su alegato. La efectividad en materia de convicción se puede observar en el último alegato de acusados cuando la abogada reitera la frase «es nada».
Ironía
¿Cuál es el motivo de su efectividad?, La ironía es un estilo de discurso que es atractivo por usar un juego de palabras cuya literalidad va en contra de la posición defendida. Al ser un ejercicio mordaz profundiza el impacto del elemento que se analiza. Esta herramienta normalmente sirve para destacar debilidades del caso de la contraparte o de la actuación de su abogado.
Provocación
Se trata de otra herramienta mordaz que rompe el esquema previsto de la actuación del abogado, normalmente consiste en reconocer un hecho que no le favorece. Normalmente desemboca en una explicación de la debilidad o en el so de la ironía cuando resulta que no coincide con la restante evidencia.
Preguntas retóricas
Desta técnica consiste en planteara un interrogante con el objeto de conseguir que el juzgador tome una postura. Su potencial radical en que el momento en el que se plantea es cuando el abogado tiene los elementos para que se le conceda el punto, por tanto no es una técnica ingenua. ¿Por qué el juez toma postura?, debido a que las personas normalmente no soportamos permanece con una interrogante, por tanto en el interior buscamos respondernos, si la pregunta es justa es muy posible que el abogado se haya salido con la suya. El poder de esta estrategia se observa en la pregunta final del último alegato de «Acusados»
Confusiones comunes
La falta de un conocimiento claro de las técnicas específicas para diseñar un alegato final ha llevado a dos distorsiones: la primera, creer que las habilidades que se requieren son las que tradicionalmente ha sido empleadas por la «oratoria». Es cierto que tienen una finalidad común: convencer al destinatario; sin embargo, al no ser diseñadas para un escenario acotado en el tiempo, con exigencias elevadas en materia de rigurosidad y cuya finalidad central es ocuparse de lucir la evidencia, suele ser un instrumento poco útil.
La segunda, consiste en el criterio de que lo que necesita un abogado es la tradicional «argumentación jurídica» utilizada especialmente para diseñar fallos judiciales. Al basarse en herramientas de la lógica, constituye un instrumento interesante para detectar argumentaciones con problemas de congruencia, tiene una cierta utilidad en la fase de preparación para detectar fortalezas y debilidades de la posición que se defiende, sin embargo es un marco conceptual que dice poco sobre cómo ejecutar una presentación de cierre.
